El miércoles 21 de octubre, Walmart anunció tres piezas que ordenan la entrada de los agentes de inteligencia artificial en su tienda online: perfiles dedicados para cada agente, una puerta de enlace técnica propia y unos términos de uso que fijan qué puede y qué no puede hacer una IA cuando compra en nombre de un cliente. La misma semana, su gran rival tomó la dirección contraria: Amazon acaba de bloquear a Muse, el agente de compras de Meta, menos de dos semanas después de su lanzamiento.
Qué ha pasado
El anuncio, firmado desde la sede corporativa de Bentonville, se articula en tres capas:
- Agent Profiles. A partir del próximo mes, cada agente de IA autorizado por un cliente tendrá un perfil propio dentro de su cuenta. Las compras del agente quedarán separadas de las del cliente, que podrá exigir aprobación para cada pedido o fijar un límite de gasto (50, 100 o 200 dólares) y revocar el acceso en cualquier momento. La analogía que usa la compañía: añadir a alguien como titular adicional de tu tarjeta.
- Walmart Agent Gateway. Una puerta de enlace basada en el protocolo MCP que permitirá a los agentes comprar de forma fiable, en lugar de navegar por una web pensada para humanos. Empezará con una beta para empresas y desarrolladores. Además, la puerta de enlace podrá localizar los productos habituales de un cliente sin compartir con el agente su historial de compra completo.
- Términos para agentes. El cliente manda: las compras requieren aprobación por defecto, el proceso de devoluciones se aplica también si el agente no actúa como debía, los agentes no reciben los datos de la tarjeta de pago y solo acceden a la información necesaria para cada tarea. Los que no cumplan serán bloqueados.
La compañía también aprovechó para fijar posición sobre precios: «ponemos precio a los productos, no a las personas», de modo que un agente ve los mismos precios que vería un humano en Walmart.com. La frase responde a la acusación reciente de Lindsay Owens, directora del think tank Groundwork Collaborative, que habló de «prácticas de precios escurridizas» diseñadas para variar los precios según el comportamiento del consumidor. Walmart las calificó de engañosas e inexactas.
La estrategia: la confianza como infraestructura
Walmart no llega de nuevas. Ya integra su surtido en experiencias de comercio conversacional con Muse, ChatGPT y Gemini, y mantiene su asistente propio, Sparky, que creció un 60% entre trimestres según David Guggina, consejero delegado de Walmart en Estados Unidos, en una conferencia de Goldman Sachs en septiembre.
Hay motivos para pensar que la apertura le favorece. Su política histórica de precios bajos todos los días es un imán para agentes programados para encontrar la mejor oferta. Y, según Luca Cian, profesor de la Universidad de Virginia que estudia la compra con IA, los consumidores confían más en la inteligencia artificial cuando se trata de productos prácticos que de artículos «de placer o experiencia». El grueso del negocio de Walmart —alimentación, hogar, básicos— cae justo en la primera categoría.
El contraste: Amazon levanta el muro
Amazon decidió bloquear a Muse alegando que no había autorizado al agente a acceder a cuentas de clientes, extraer datos ni procesar transacciones, y defendió la medida por seguridad y experiencia de usuario. Para Neil Saunders, analista de GlobalData Retail, la compañía protege «su ecosistema cerrado» y, sobre todo, su negocio publicitario, que podría resentirse si la compra delegada despega; su cálculo, eso sí, «podría cambiar si los agentes de terceros empiezan a desempeñar un papel mucho mayor en el descubrimiento y la compra».
Ambas compañías, en cualquier caso, apuestan por sus propios asistentes: Amazon con Alexa for Shopping y sus funciones de comparación y compra automática, Walmart con Sparky además de la apertura a terceros.
Por qué importa
La compra mediante agentes es todavía marginal: solo el 16% de los compradores se siente hoy cómodo dejando que una IA encuentre y adquiera productos en su nombre, según el informe 2026 Commerce Relevance de Coveo. Cian resume la actitud previsible de muchos consumidores con una imagen clara: como dar las llaves del coche a un adolescente, con límites serios.
Precisamente ahí está la jugada. El próximo cliente de una tienda online puede no ser una persona, y la batalla ya no es solo por el tráfico, sino por quién define la arquitectura de confianza —perfiles, límites, transparencia de precios— sobre la que operarán esos agentes. Walmart se presenta como el anfitrión que pone reglas y abre la puerta; Amazon, como el jardín cerrado que primero protege su publicidad. El desenlace definirá dónde y cómo se diseñan las estrategias de captación de los próximos años: convencer a personas, o también a sus agentes.
Fuentes
- «Walmart Makes It Possible for Agents to Shop on Behalf of Customers, While Keeping Customers in Control» — Walmart Corporate, 21 de octubre de 2026.
- «AI shopping wars: Walmart welcomes AI agents while Amazon blocks Muse» — Axios, 21 de octubre de 2026.
Foto de cabecera: fachada de una tienda de Walmart con sus característicos carritos (imagen de archivo; la compra mediante agentes opera en el canal online). Autor: Walmart Corporate, Wikimedia Commons, licencia CC BY 2.0.
